Todo viaje tiene un guía. A lo largo de la historia se ha elegido a ese guía (chamán) de diferente manera. En algunas comunidades eran los hombres, en otras eran las mujeres. En algunas el ritual de iniciación era con toda la comunidad presente, en otras era un acto íntimo. Lo que comparten todas es que el reconocimiento que se le da al chamán no es por jerarquía, es pura y exclusivamente por la efectividad de su trabajo. Y esta efectividad tampoco es mérito personal del chamán, sino de la práctica ritual en la que se asocia con un poder mayor que lo trasciende y asiste en cada tarea con compasión y sabiduría.
Hoy por hoy ya no hay “elegidos”, la sabiduría, la compasión y la práctica ritual es un legado ancestral y está abierta para todos. Es por esto que muchas personas pueden participar en prácticas o iniciarse en el conocimiento chamánico y cada vez mas terapeutas incorporan estas prácticas en sus consultorios, principalmente por la efectividad de las mismas.

Qué es un Viaje Chamánico
Según la visión de los pueblos originarios, la vida espiritual es multidimensional, es decir que existen diferentes dimensiones a las que se puede acceder. Se llama “viaje” a la posibilidad de moverse a través de estas dimensiones que básicamente se dividen en mundo de arriba, mundo de abajo y mundo del medio. Este mapa es que se plasma en el símbolo tan conocido de la cruz chacana:

Estos 3 mundos son planos netamente espirituales a los se puede viajar de muchas maneras. El sonido rítmico del tambor genera un tipo de ondas cerebrales que permite a la persona entrar en un estado ampliado de conciencia y de esta manera “viajar”.
Se puede viajar con infinitas intenciones como: -pedir asistencia para resolver algo de la vida cotidiana
- Aliviar un dolor en cualquier plano físico, emocional, psicológico o espiritual
- Consultar a nuestros ancestro el camino a seguir o pedir conocimiento en la
realización de una tarea
- Recuperar aspectos de nuestra alma que se hayan perdido luego de un susto o una situación traumática
- Prepararnos para un pasaje en paz a la hora de nuestra muerte
- Ayudar a un alma que ha partido: a veces cuando una persona muere de manera repentina, el alma queda shokeada al desprenderse del cuerpo físico
y necesita asistencia para encontrar el camino hacia la luz y estar en paz.
Y así podría seguir la lista de intenciones con las que se puede realizar un viaje.
Cómo se viaja
Abrimos el círculo presentándonos porque así lo han hecho nuestros ancestros. Es una manera de presentarnos frente a los espíritus que nos van a guiar en la práctica. El guía da las indicaciones precisas de cómo serán los toques del tambor para que cada uno sepa cuando se inicia el viaje y cuando es tiempo de regresar. Es importante respetar esas pautas. A veces, en los viajes al mundo de arriba, nos encontramos en un estado de “alivio existencial”, por lo tanto es imprescindible hacer un compromiso de volver y traer toda esa belleza, esa liviandad y ese amor, aquí a esta vida, a este cuerpo, a este planeta.
Cada participante elije una posición cómoda que puede ser sentado o acostado, se tapa los ojos y se deja llevar por el sonido del tambor.
Si bien el viaje está siendo guiado por la persona que toca el tambor, es importarte recordar que cada uno está a cargo de su propia experiencia.
Finalmente, una vez que todos los participantes han regresado de su viaje, cada uno escribe su experiencia o la pinta para tener su propio registro y/o para compartir con los demás.
Para qué viajar a otros planos
La principal intención en toda práctica chamánica es recuperar la conciencia de unidad y de interdependencia. Cuando atravesamos nuestra propia experiencia de entrar en contacto con otros planos, esta conciencia de unidad se activa. Recordando nos sanamos.