Cuando nacemos estamos en el nivel prepersonal, es el momento en que los seres humanos aún no tenemos conciencia de sí (bebes).
El nivel personal se alcanza cuando de niños tomamos conciencia de que somos una persona que piensa, que siente y que somos diferente a otros. En esta etapa incorporamos el sistema de creencia propio de la familia y de la cultura a la cual pertenecemos.
El nivel transpersonal se alcanza cuando nos damos cuenta que somos un Ser que está en un cuerpo pero no somos el cuerpo, que podemos pensar pero no somos la mente. Es la etapa en la que podemos cuestionar si estamos de acuerdo con lo que aprendimos, si el sistema de creencias que incorporamos, nos resulta afín o no.
Este es el nivel de conciencia con el que trabaja la psicología transpersonal y es por eso que se integra fácilmente con paradigmas como el de la física cuántica, las tradiciones espirituales y la cosmovisión indígena que consideran la dimensión espiritual como la base firme en la cual pararse para construir la realidad.
En la escuela Dinámica Energética del Psiquismo (DEP) incorporé vivencialmente el paradigma de la física cuántica y su aplicación, tanto en el ámbito terapéutico como en la vida cotidiana. Los seres humanos, somos conciencia que se manifiesta en una experiencia física, somos conciencia corporizada. Nuestro sistema nervioso, es un sistema no-especializado.
Significa que frente a un estímulo tenemos infinitas posibilidades de responder. Somos libres para elegir de que manera nos manifestamos. Y esa libertad esta dada por la posibilidad de tener conciencia de sí mismo.
Cada manera de manifestarnos es como un sonido que tiene una frecuencia vibratoria. Cada Ser tiene su frecuencia de vibración esencial, dada por la velocidad a la que se mueve la energía que lo compone (y de ahí vienen conceptos como vibración índigo, vibración cristal, etc). Y esta frecuencia determina en cierta medida cuales son los dones y misión con la que venimos a esta vida.
Ahora lo mas importante es que la manera de manifestarnos también tiene su frecuencia vibratoria (mas densa si se aleja de la vibración esencial y mas sutil si se acerca, si se sincroniza) y es nuestra responsabilidad elegir desde que frecuencia nos manifestamos.
Tenemos la propiedad y la posibilidad de aprender a sostener distintas frecuencias vibratorias. Cada una va a formar campos de energía. Acá es donde se aplica la ley de atracción, porque el campo de energía que formamos es información que nos permite atraer experiencias, los campos son estados de posibilidades. Cuando una experiencia se manifiesta, la física cuántica lo llama “colapso”.
Los campos de energía están condicionados por nuestro sistema de creencias. Es nuestra responsabilidad limpiar este condicionamiento. Al hacerlo, modificamos los niveles vibratorios densos (de los campos condicionados por la cultura) en niveles de alta frecuencia. Nos ubicamos en un ESPACIO DE SILENCIO, que es el canal de menor ruido, desde donde tenemos la posibilidad de manifestar y manifestarnos desde la frecuencia de nuestro Ser.
Una de las principales herramientas que tenemos para hacer este proceso es la Respiración Conciente.

La Respiración Conciente nos permite vivenciar el lugar que tenemos en el mundo y elegir la vibración con la que queremos ocuparlo.
Al limpiar el sistema de creencias, desde la respiración conciente, cambiamos la frecuencia de vibración del campo, cambiamos lo que atraemos. Los campos sutiles son no condicionados.
Una experiencia no es el hecho en si que vivimos sino la manera como lo sentimos y como lo interpretamos. Cada uno lee una experiencia a través de su sistema de creencias, por eso se dice que no existe una realidad objetiva sino que la realidad se construye según los cristales a través de los cuales la miramos.
Cuando aprendemos a ubicarnos en el espacio de silencio, la lectura que hacemos de la experiencia es mas libre, no esta cargada con nuestra historias, nuestras heridas, nuestras creencias. Recuperamos la magia en la vida porque nos sincronizamos.
Aprendemos a vivir en conciencia despierta, recordando que la energía se transforma constantemente, que pasa de un nivel de vibración a otro y que este pasaje lo podemos elegir.
Sostener un patrón de alta frecuencia vibracional nos permite ver el TODO, desarrollar la conciencia de unidad, recordar que somos un Ser atravesando una experiencia en un cuerpo físico, en este planeta y que cada una de nuestras acciones, pensamientos y sentimientos irradia una energía que afecta a ese TODO del cual formamos parte y nos forma a la vez.
Lic. Inés Pons